Hablar de equipo es hablar de una
idea que existe desde el momento en que el ser humano comenzó a vivir en
sociedades y requirió para ello la colaboración de todos los miembros de una
comunidad. Actualmente este concepto se relaciona directamente con las
dinámicas de trabajo grupal en diferentes ambientes laborales, estudiantiles e
incluso familiares. La importancia del trabajo en equipo surge entonces por el
hecho de que se considera que mientras más personas unan fuerzas de manera
comprometida en la realización de una actividad, mejores y más efectivos serán
los resultados obtenidos por la organización.
En nuestra era resulta muy común
encontrar la idea de trabajo en equipo pululando en las organizaciones
laborales conformadas de varias personas armadas con objetivos específicos, a
largo o mediano plazo. Lo que busca el trabajo en equipo es poner más
capacidades, inteligencias, ideas y destreza al servicio de una tarea o
actividad, de modo tal que por el mismo hecho de compartir esa actividad los
resultados se den de manera más rápida y sólida y sean fruto no de uno sino de
la interacción de todos los miembros del grupo.
Así, el trabajo en equipo supone
siempre una dinámica especial que puede variar según los intereses y destrezas
del grupo, que en ultimas es lo que hace que ese conjunto de personas funcione
o no. Así, lo que puede servir para un grupo de personas puede no ser útil para
otro. El trabajo en equipo es también una manera en la cual se puede llegar a identificar
más profundamente a los miembros de un grupo, conociendo sus capacidades, sus
limitaciones, su forma de pensar y de enfrentar diferentes situaciones. Esto se
evidencia en los trabajos en equipo realizados en ámbitos empresariales o
incluso en los que forman parte de distintos niveles de gobierno en los cuales
se requieren muchas áreas y grupos de personas a disposición. En esto se puede
concluir que la importancia del trabajo en equipo radica en el mismo arte de aprender
a convivir, a comprender, a ser tolerante y respetuoso, y a aprovechar grupalmente
las capacidades que individualmente no lograrían potenciarse.
Sin duda que la asertividad y la
comunicación organizacional juegan un papel importante dentro del trabajo en
equipo, ya que sin ellos no habría un puente de comunicación sano y directo con
el cual se pudiera motivar o dar direccionamientos expresos, la comunicación asertiva
debe ser el reflejo de una autoestima sana y a su vez debe ser un canal
utilizado por todos los miembros del grupo a fin de mejorar los lazos de
interacción y ampliar los campos de motivación que en otro tiempo fueron
exclusivos de quienes estaban en la más alta esfera. Con la comunicación
asertiva y organizacional como una cultura y un puente para solución de
conflictos, se puede ultimar que el trabajo corresponsable y respetuoso de las
habilidades particulares de cada miembro será el modelo a seguir en la construcción
y muy posible realización de las metas a corto y largo plazo.
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